sábado, julio 22, 2006

una tarde que se nubla


Hace algunos días, pensaba en mí…
me di cuenta que eras tú
el motivo de mis tardes
la intención ajena que habita en mi,
eres esa ilusión hecha en mis ojos
que va transformándolo todo...
he temido que al no ver los tuyos
los míos, se nublen y queden solos...

una tarde que se nubla, es la oportunidad
de extrañar un poco menos
de querer un poco mas,
es como si el cielo se tomara
la molestia de pensar en nada,
mis ojos se humedecen por el eco
de extrañar y de no vernos,
entre el blanco del algodón inmenso...

la oportunidad de pretender ser el dolor
porque simplemente la tarde es larga
un sentimiento profundo que arranca
del blanco cielo azul que se duerme,
que ha venido tomando el color de nubes
porque desea despertar a verte

una tarde que se nubla, es la oportunidad
de dejar de ser nostalgia
para ser inmensidad,
es un poco el disputarle su color al mar
y discutir con el cielo que le pierde,
es un poco reír de miedo
y un poco mas, llorar sonriente…
ante el avance inminente del gris descomunal.

Las aves eligen el rumbo del mar
y las nubes les persiguen, obscureciéndose…
eso es causa de cielos grises,
es la traición siniestra a una hermandad,
el viento se molesta con el ave
y yo, me construyo una oportunidad,
la de hacer un último intento quizás
de amar lo que no tengo ya.

Una tarde que se nubla
por esa batalla entre niebla y lluvia,
le permite a mi alma las quejas
que le entrego a la soledad,
todo vuelve al oscuro
y el alma se muestra inquieta,
las aves anidan ramas de leña
y las olas murmuraran sus penas.

Hoy, ya los colores no son grises
se pintan de total indiferencia,
las horas gustosas dilatan
en el abismo de la tarde triste,
yo retomo las cosas de mi alma
en la oportunidad que las nubes dicen…
es como si el cielo pudiera
decirme la soledad.

Una tarde que se nubla, es la oportunidad
de decirte mis versos tristes
con un sabor a solemnidad,
de permitirme ser el héroe
de mi ilógica existencia,
saber que el azul se muere
y que yo, renazco en mi tragedia,

una tarde que se nubla, sabe a vacuedad
al vacío de las cosas tuyas
en mi alma y en mi andar;
al espacio que se inunda
con las horas de mi soledad;
a un firmamento que llora
el color de tus ojos dulces,
en el gris de la eternidad...

Ni siquiera la hermandad traidora
entre el viento y las gaviotas
entre nubes y palomas
puede evitar mi mal,
el mal de querer las tardes
por ser la oportunidad,
de vivir llorando despierto
el sueño burlón de la oscuridad.

una tarde que se nubla, es la arbitrariedad
de permitirnos yo y el mar
aberrar del color de grises,
convertir el blanco del azul cielo
en el color de mis cicatrices,
permitir que el blanco se extinga
solo por la fatalidad.

Una tarde que se nubla, es la oportunidad
de seguirte como al viento,
de encontrarte en mi verdad,
es discutir con el mar y el cielo
del color azul, su inmensidad,
es abandonarme a la suerte
de la oportunidad que la tarde quiere
cuando se nubla y lo que llueve,
es el llanto de mi cantar.

Una tarde que se nubla, es la oportunidad
de amar los tonos grises
porque son el color del verte,
hoy, cuando ya no estas…


de mi coleccion de versos "viento esmeralda"
Copyright todos los derechos reservados por Gabriel Pablo Zorrilla
Mendoza, abril 2006, SEP, Méxcio.


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3 comentarios:

paul dijo...

zorro de verdad sin palabras,me ah gustado muchisimo tu nuevo poema, eres un gran escritor sin duda alguna. mi parte favorita:

Una tarde que se nubla
por esa batalla entre niebla y lluvia,
le permite a mi alma las quejas
que le entrego a la soledad,
todo vuelve al oscuro.

gracias!!!.

Viuda de Tantamount dijo...

Me quedo con todas las tardes que pintas...por contagiosas, porque aunque las pienses en gris te salen nacaradas...

Y porque te mereces años llenos de tus tardes, de las que tu quieras.
Sólo de esas.

B X C

Gabriel Zorrilla dijo...

Viuda,
de verdad que eres contundente, me haces sentir y ver las cosas desde la rivera tuya, creemelo, si no estuvieras alla en España, tan lejana, ya te hubiera yo enamorado, eres como una tarde a la orilla de un bosque, de hojas de letras en madera y bronce, eres tu, La viuda de Tantamount, para mi un estilo unico en el decir de la prosa poetica, sin sesgos, he leido muhocs blogs y libros y me quedo con el tuyo, preciosa!!

B x G